Cubiertas seminales

La semilla en última instancia no es más que un embrión rodeado por varias capas de células con distinta estructura y función. La más externa de esas capas es el episperma que procede de la maduración de los tegumentos del primordio seminal. Cuando se endurece y se vuelve resistente, lo que ocurre casi siempre, se le denomina testa, que puede estar compuesta por numerosas capas distintas de células muy especializadas. Inmediatamente debajo suele encontrarse el perisperma, que procede de la nucela  del primordio seminal. Puede ser una capa importante, cargada con sustancias de reserva, o por el contrario reabsorberse hasta casi desaparecer. Por último y más hacia adentro, se encuentra el endosperma, una curiosa cubierta seminal por el hecho de que sus células son triploides ya que proceden de la unión del segundo núcleo espermático del polen con los dos núcleos polares del saco embrionario. Su misión es también cargarse de sustancias de reserva y transferírselas al embrión cuando se produce la germinación. Su importancia depende del tipo de semilla, pues las hay que acumulan los víveres en el perisperma o en los cotiledones del propio embrión, en cuyo caso el endosperma puede reabsorberse y pasar desapercibido. Normalmente el endosperma acumula grandes cantidades de almidón, pero a veces algunas de sus células se cargan de proteínas como es el caso de la capa de aleurona de los granos de cereal.